Bodegas, Eventos

Château Camou  Celebrando 25 Años

La vinícola mexicana Château Camou ubicada en el Valle de Guadalupe está celebrando 25 años, con una serie de eventos para conmemorar su fundación en 1995 hasta agosto del 2020, cuando realizará su vigésima quinta vendimia.

Para iniciar libera su vino varietal Cabernet Franc 2014 que es un homenaje a su fundador, el ingeniero Fernando Favela Lozoya, quien este año cumple 92 años de vida. 

Fue su sueño, su visión de producir grandes vinos mexicanos, lo que llevó a la creación de una nueva vinícola, en una época en la que apenas empezaba a vislumbrarse que el valle de Guadalupe era una gran región vitivinícola.

 

El día de ayer en Tinto MX, restaurante que rinde tributo a los vinos de México, se disfrutó de esta increíble etiqueta mientras escuchamos las emotivas palabras de Fernando Favela Vara Socio Director e hijo del homenajeado Fundador.

“Mi padre tenía gran fe en México,” dice su hijo, el ingeniero Fernando Favela Vara, actual director y socio de Château Camou. “Pero más aun, creía en el bien hacer, en la integridad a la hora de hacer las cosas. Él inspiró en sus hijos la pasión por el vino, esa pasión que te hace seguir adelante a pesar de los retos que nos presentan la madre naturaleza y un mercado en cambio constante.”

 

“Cuando probamos por primera vez este vino,” dijo, “mi familia y yo decidimos que con él rendiríamos homenaje a nuestro padre. Es un vino tan amplio, tan profundo en su expresión, que nos pareció digno de ese papel y ese lugar en la gama de nuestros vinos.”

 

El ingeniero Favela insiste que crear grandes vinos no es algo que se logra fácilmente. “Decir ‘grandes vinos’ es fácil, lograrlos no lo es,” apunta. “La inversión es grande y el compromiso es para toda la vida. El cultivo de un viñedo, el conocerlo un poco más año con año, nos da la posibilidad de atrevernos a crear un gran vino, es decir, un ser vivo que nace, evoluciona y madura con el tiempo. ¿Vale la pena? Sí, pues finalmente, la inversión y el compromiso son en la tierra mexicana.”

 

Este Cabernet Franc 2014 Permanece barrica por 24 meses y ya cuenta con importantes reconocimientos, como los 92 puntos otorgados por la Guía Peñín de España, y los 95 puntos otorgados por la Guía Catadores de Vinos Mexicanos. 

Una noche de deliciosos maridajes, bocadillos preparados por el chef corporativo Gustavo Noguez, maridados con los vinos degustados. El Cabernet Franc protagonista de esta noche fue acompañado por tacos dorados de pato con salsa de Jamaica, el Cabernet Sauvignon por mini-hamburguesas de res prime y cochinita pibil, el Chardonnay por empanadas de camarón, el Rosé por pescadillas con dip de chipotle, y El Gran Vino Tinto, vino insignia de Château Camou, por taquitos de filete con mayonesa de ajonjolí.

Historia 

 

Château Camou nació de un sueño, de la pasión por el vino y por la tierra mexicana. El ingeniero Fernando Favela Lozoya investigó durante mucho tiempo la mejor manera de lograr su gran deseo de elaborar grandes vinos y en 1993 se asoció con Ernesto Álvarez-Morphy, comprando un antiguo viñedo en la Cañada del Trigo, en el extremo noroeste del valle de Guadalupe, Baja California. En noviembre de 1994 se inició la construcción de una moderna vinícola y se contrató al doctor Víctor Torres Alegre como  su primer enólogo. Se injertaron variedades nobles bordelesas, y se procedió a la labor apasionante de elaborar grandes vinos mexicanos.

 

Los años siguientes fueron emocionantes. El primer vino que liberaron fue el Fumé Blanc 1995, toda una revelación del carácter del viñedo, pero cada vendimia revelaba más maravillas acerca del terruño. Con grandes esperanzas llevaron sus vinos a concursar en Europa y Estados Unidos, regresando con medallas y preseas llenándolos de orgullo.

 

Habiendo terminado la sociedad con Ernesto Álvarez-Morphy, Château Camou es hoy una vinícola netamente familiar en todo el sentido de la palabra. Con más de 20 años de experiencia en su viñedo, ven con optimismo el futuro.

 

El viñedo 

 

El viñedo se encuentra en una cañada situada en el extremo noreste del valle de Guadalupe, que en el siglo XIX formaba parte de las tierras pertenecientes a la misión de Nuestra Señora de Guadalupe del Norte, fundada en junio de 1834 por el misionero dominico Félix Caballero.

 

La misión tuvo una vida muy corta, pues fue atacada y saqueada por indígenas kumiai en 1840; el padre Caballero huyó hacia el sur y la misión se convirtió en rancho. Los extensos terrenos cambiaron de dueño varias veces; la actividad principal era la ganadería, aunque hay evidencia de que los huertos y viñas de la misión sobrevivieron y se siguieron trabajando durante varias décadas. En 1863 lo compró José Matías Moreno, quien durante la guerra con Estados Unidos había combatido a los invasores. Moreno murió en el Rancho de Guadalupe en 1869, dejando a su familia en una precaria situación económica que les causaría una serie de problemas legales los cuales con el tiempo llevaron al rancho a manos de la familia de George Flower, quien se había casado con una hija de Moreno. La hija de Flower, Lucina, heredó el rancho y se casó en 1897 con el geólogo norteamericano Percy Barré, y establecieron un viñedo en lo que ahora es el Ejido El Porvenir. Sin embargo, los Barré también tuvieron dificultades económicas, y lo tuvieron que vender en 1899.

 

Los Barré aparentemente se quedaron con una parte del rancho, pues la tradición oral refiere que Percy Barré fue el primer viticultor en vender uva a Bodegas de Santo Tomás, en los 1920s, de su viñedo situado en la Cañada del Trigo, parte del Rancho Buenavista (Huecos y Baldíos), que a su vez había formado parte de las tierras de la misión de Guadalupe.

 

Posteriormente la Cañada del Trigo fue adquirida por el general Abelardo Rodríguez, cuyos herederos lo vendieron a los fundadores de Château Camou.

 

 

La Cañada del Trigo está rodeado en tres de sus lados por serranías; tiene un afluente de agua que viene desde Tecate y alimenta los dos pozos que se encuentran en la propiedad. Los suelos son arcillosos-pedregosos y no tienen concentraciones minerales tan grandes como algunas otras partes del valle. Por todo esto, nuestro terruño constituye un microclima verdaderamente singular.

 

Cuando en 1994 comenzó el proyecto de Château Camou, contában con 40 hectáreas de viñedo. Las plantas existentes se injertaron con variedades bordelesas – cabernet sauvignon, cabernet franc, merlot, sauvignon blanc – así como con la gran uva chardonnay de Borgoña.

 

En el acuerdo de separación de los socios en 2001, la familia Favela quedó como único propietario de la casa, incluyendo la vinícola y una parte del viñedo. Al poco tiempo se determinó que las vides existentes tendrían que reponerse, y comenzó un programa de replantación, proceso que duró varios años y por lo cual no se produjeron ciertos vinos en esas cosechas. Al mismo tiempo, se adquirió el antiguo viñedo de la familia Bravo colindante y ahí también se realizaron nuevas plantaciones.

 

Hoy tienen 16.5 hectáreas plantadas con las variedades mencionadas anteriormente, además de uvas chenin blanc y zinfandel, las cuales se han vuelto emblemáticas en la región. Adicionalmente, han comenzado proyectos experimentales con otras variedades, como la primitivo, y en el 2017 se plantaron malbec, nebbiolo, sauvignon blanc y viognier.

 

La bodega

 

De acuerdo con la gran tradición bordelesa, la de buscar año con año la máxima expresión del viñedo, las instalaciones incorporan las más modernas tendencias para la óptima vinificación de las uvas, permitiéndoles desarrollar su máximo potencial.

 

Los mostos y vinos se mueven a través del proceso de vinificación por gravedad, eliminando la utilización de bombas y minimizando así la manipulación de los mismos para conservar sus características.

 

Los tanques de fermentación tienen una capacidad de entre 18,000 y 4,000 litros, cada uno con su propio control de temperatura, lo cual les permite controlar con exactitud las temperaturas de fermentación, conservando así las características que darán lugar a las grandes cualidades de los vinos. Están por adquirir tanques de 1,000 y 2,000 litros de capacidad para poder realizar micro fermentaciones.

 

Para el añejamiento utilizan principalmente barricas de roble francés, nuevas o de un solo uso, dependiendo del vino de que se trate.Utilizan algunas barricas de roble americano para lograr otros aromas que añaden complejidad a las mezclas.

 

Ya embotellados, los vinos reposan en la cava de añejamiento, la cual tiene las características de temperatura y humedad ideales para el desarrollo óptimo de sus grandes cualidades.

 

Como parte de la renovación de la vinícola, en el 2016 se llevó a cabo una limpieza exhaustiva y minuciosos análisis químicos de todas las superficies de la vinícola, con el objeto de detectar la presencia de microorganismos dañinos que pudieran contaminar a los vinos. Felizmente, los resultados fueron positivos, confirmando que la bodega está totalmente libre de cualquier tipo contaminante nocivo.

 

Finalmente, han añadido a la bodega una sala de catas para recibir a los visitantes, así como instalaciones adecuadas para la realización de eventos privados.

 

¡Créate lo que te apasiona!

Cris Carmenere

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